sábado, 18 de agosto de 2012

¿Qué son los géneros discursivos?


Qué son los géneros discursivos?
Seguiremos a Mijail Bajtín [1], para quien las necesidades de comunicación dentro cada ámbito de actividad ha dado como resultado “tipos relativamente estables de enunciados”, a los que denominamosgéneros de textos o géneros discursivos. Es la complejidad de la actividad humana la que explica la riqueza y diversidad de las formas del discurso. Cada género responde a una determinada tarea comunicativa dentro de un ámbito de actividad concreto: los estatutos de una asociación y un horario de trenes tienen evidentemente funciones diferentes, porque obedecen a ámbitos de actividad también diferentes. Pero géneros que pertenecen a un mismo ámbito, como una convocatoria y un acta, tienen también distintas funciones, pues se realizan con ellos tareas que también son distintas.
Los géneros reflejan en su forma verbal y en su estructura las condiciones específicas de la actividad discursiva dentro del ámbito concreto en que tiene lugar. Al recurrir a un determinado género, los hablantes nos vemos obligados a usar la lengua de un modo y no de otro. Con palabras de Bajtín, “cada género se caracteriza por un estilo funcional”.
En definitiva, podemos considerar el género como actividad verbal y como objeto lingüístico. Cada género responde a una actividad específica dentro de un ámbito social; y, para cumplir esta función, presenta una forma lingüística y paralingüísticas determinadas:
generos_discursivos
¿Por qué el concepto de género discursivo es tan importante para el desarrollo de las competencias implicadas en la comprensión y la composición de textos?
Aprender a hablar y a escribir quiere decir aprender a plasmar nuestro discurso en las formas genéricas que cada ámbito de actividad reclama, pues, siguiendo de nuevo a Bajtín, “hablamos con los enunciados y no mediante oraciones, y menos aún con palabras separadas”;  aprendemos las formas de la lengua junto con las formas de los enunciados (es decir, de los géneros) de los que aquellas forman parte: “Las formas de la lengua y las formas típicas de los enunciados llegan a nuestra experiencia y a nuestra conciencia conjuntamente y en una estrecha relación mutua”. Si no domináramos estas formas genéricas del discurso, si tuviéramos que ir creándolas cada vez que necesitamos comunicarnos, la comunicación sería imposible.
Por lo que respecta a la comprensión, la importancia del género se puede concretar al menos en estos tres aspectos:
  • Antes de la lectura, el reconocimiento del género lleva al lector a anticipar posibles contenidos y a aproximarse a la finalidad del texto a partir del reconocimiento de su función dentro del ámbito social en el que se usa.
  • Durante la lectura, las características estructurales, lingüísticas y paralingüísticas del género, sirven de guía para no perderse por el camino. Piénsese en el papel que desempeñan como ayuda para la lectura los marcadores de cohesión, pero también los índices, tablas de contenidos, títulos de capítulos y apartados, notas a pie de página, etc.
  • Si cada género presenta un estilo funcional o registro característico, debido al reflejo en el texto de los factores de la situación de comunicación, un aspecto fundamental de la comprensión del texto será captar las marcas que reflejan las intenciones del emisor y su actitud en relación con el contenido del propio enunciado.
Un requisito para que los alumnos aprendan a reconocer los géneros y usar sus características como guía para la lectura es que los textos lleguen al aula tal como son en el uso real dentro de los diferentes ámbitos sociales: no sólo las palabras, sino también los formatos, porque éstos son parte del conjunto de elementos que crean el sentido. Esta consideración es esencial y cuestiona las prácticas basadas en el uso exclusivo del libro de texto.
En cuanto a la composición de textos, el planteamiento es muy semejante: no se aprende a escribir en general, sino a dominar aquellas clases de textos que nos sirven para alcanzar determinados objetivos en las diferentes ámbitos sociales. Las propuestas didácticas más interesantes [2 ], sitúan el género discursivo en el eje de la propuesta metodológica. La composición de un determinado género articula la secuencia de actividades: éste es el objetivo comunicativo que da sentido a todo el trabajo. Pero para aprender a escribir una columna de opinión, un manifiesto, un relato fantástico, una monografía… es necesario aprender a usar el lenguaje de una determinada manera. Por tanto, habrá que determinar cuáles son los aprendizajes requeridos para componer el texto en cuestión. Aquí es donde cobran sentido las actividades de lectura de textos que sirvan de modelo, de búsqueda y selección de información, de reflexión sobre la organización del texto, de uso consciente de marcadores discursivos, de selección del léxico, de revisión de la norma gramatical y ortográfica, etc.
¿Por qué el trabajo con los géneros discursivos ha de ser un aspecto central en los Proyectos Lingüísticos de Centro?
De la definición del concepto de género discurso y de su importante papel en el desarrollo de las habilidades lingüístico-comunicativas, se concluye la necesidad de que los Proyectos lingüísticos de centro determinen cuáles son los géneros discursivos que han de ser objeto de atención por parte de todo el profesorado.
Vamos a distinguir dos grandes clases de géneros: a) los que son propios del ámbito académico, es decir, los que utilizamos en relación con los aprendizajes de las distintas áreas y materias; y b) los que son propios de los diferentes ámbitos sociales no escolares.
Los primeros pueden ser específicos de una determinada área [3]: la argumentación científica en el área de ciencias naturales, la explicación histórica, etc. Los otros, habrá que incorporarlos, desde todas las áreas, para poder aprender a intervenir en el ámbito público, escribir cartas al director, columnas de opinión, manifiestos, folletos informativos, programas de mano, convocatorias, actas, etc.
Las destrezas en la composición de textos propios del ámbito académico van unidas al aprendizaje de las distintas áreas: el aprendizaje implica dominar el discurso propio de un área de conocimiento. Por su parte, el conocimiento de los géneros sociales más relevantes son un componente de la competencia social y ciudadana: para participar en las actividades sociales y comunitarias hay que conocer las clases de textos que son propios de este ámbito. Y, en los dos casos, tomar el género discursivo como eje del aprendizaje del uso de la lengua, permite dar sentido a la reflexión sobre el lenguaje y sus condiciones de uso en las diferentes esferas de la actividad social.
Ese dar sentido al aprendizaje del uso de la lengua está en la base de la motivación para aprender. No es una tarea sencilla, se requiere trabajo en equipo, materiales, proyectos de centro… Y sobre todo, requiere que seamos conscientes de que enseñar es acompañar. Ayudar a los alumnos a que tengan éxito, estar a su lado mostrándoles qué hacemos nosotros, lectores expertos en una materia, para comprender y para producir textos.
Alfabetizar para el s.XXI es una tarea compleja, pero también es apasionante y, juntos, el camino se hace más liviano.

Artículo escrito por: Pilar Pérez Esteve y Felipe Zayas
Nos seguimos leyendo!

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