domingo, 26 de febrero de 2012

¿Qué es la Gramática Generativa y Transformacional?l


Noam Chomsky


Por Diana Serrago
A lo largo de los años sesenta y setenta, la gramática sufrió nuevos embates provenientes de las teorías del célebre lingüista Noam Chomsky, que acabarían por derribar viejos conceptos, desempolvar antiguas teorías y remozarlas para adaptarlas a los nuevos tiempos, además de introducir nuevos y poderosos conceptos para transformar algunos de los más asentados paradigmas sobre los que se levantaba la gramática moderna.
La modalidad instaurada por Chomsky recibe el nombre de gramática generativa y transformacional. Chomsky presentó sus teorías por primera vez en el libro Syntactic Structures (Estructuras sintácticas), en 1956. Luego las reformuló en Aspects of the Theory of Syntax (Aspectos de la teoría de la sintaxis), en 1965, y posteriormente las sometió a nuevas revisiones, aunque su núcleo teórico quedó ya inalterado. El hecho de que sus teorías hayan sido frecuentemente revisadas, reformuladas, y se hayan explorado con ella nuevos e imprevistos caminos son hechos que hablan por sí solos de la fecundidad de esta línea chomskiana de la gramática.
Chomsky trataba de dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿qué conocimiento de su lengua tiene el hablante, que le permite construir y entender oraciones que nunca ha oído? En realidad, esta pregunta se dirige al más portentoso y enigmático fenómeno del lenguaje humano. Porque, en contra de lo que pudiera parecer, los hablantes (y salvo casos irrelevantes, como las locuciones fijadas –Hola, Buenos días, Adiós, Antes de entrar, dejen salir…) no nos limitamos a repetir frases que ya hemos escuchado, sino que las creamos en función de las necesidades cambiantes de cada momento. Y, a la inversa, en nuestra calidad de oyentes, entendemos las oraciones que los otros pronuncian, o escriben, a pesar de no haberlas leído o escuchado antes.
Empleando los términos chomskianos, en el fenómeno lingüístico hay que distinguir entre la competencia y la actuación del hablante y del oyente. La competencia es el conocimiento que posee de su lengua, y que le permite cifrar y descifrar mensajes. Por otro lado, la actuación es el empleo concreto que hace de su competencia. Así, Chomsky establece que la gramática debe ser una teoría de la competencia de los hablantes. O, expresado de otro modo, la gramática debe presentar de una manera explícita las reglas gramaticales que aplica implícitamente el hablante-oyente, para de esa manera construir o entender oraciones.

EL CONCEPTO DE TRANSFORMACIÓN
Transformaciones chomskianas
Hay que tener en cuenta que los conceptos competencia y actuación se corresponden aproximadamente con los saussureanos lengua y habla, pero no son exactamente lo mismo. Mientras que Saussure concebía la lengua como un sistema estático de unidades interrelacionadas, la competencia chomskiana es un concepto dinámico que se refiere no sólo a las unidades (morfemas, fonemas, palabras), sino al complejo juego de actividades que el hablante realiza para construir oraciones.


 Los conceptos de estructura profunda o latente ( significado) y estructura superficial o patente ( forma), son básicos para comprender la gramática chomskiana, que además de generativa es también transformacional . Sin embargo, dentro de una misma lengua puede haber una falta de correspondencia paralela entre la estructura latente y la estructura patente, o lo que es lo mismo, entre el “significado” y la “forma” de la oración. Veamos los siguientes ejemplos:


Ejemplo 1: El fortísimo viento derribó los árboles

Ejemplo 2: El viento, que era fortísimo, derribó los árboles
Ejemplo 3: El viento era fortísimo. Derribó los árboles.

Estas tres secuencias dicen lo mismo. Se afirma en ellas que ese viento muy fuerte derribó los árboles. Tienen idéntica estructura profunda o latente; en cambio su estructura superficial o patente es más diversa:
  • Que aparece en el ejemplo 2; no en el 1 ni el 3.
  • Era aparece en el ejemplo 2 y 3, pero no en el 1.

A partir de estos ejemplos podemos establecer que:

a) todas las oraciones tienen una estructura profunda y una superficial.
b) la estructura profunda contiene el significado de la oración
c) la estructura superficial es la forma según la cual se presenta la oración al ser dicha o escrita.
En síntesis: la estructura profunda es abstracta, la estructura superficial es concreta, es una realidad física.
En los ejemplos 1,2 y 3 vimos que si bien las oraciones tenían la misma estructura profunda, la estructura superficial es diferente.
Significado y forma no han de corresponder y, de hecho, generalmente no corresponden entre unas oraciones y otras. El problema es: ¿cómo se relaciona la estructura latente de una oración con su estructura patente? Pues bien, la relación que existe entre una y otra estructura es lo que la gramática chomskiana ha venido a llamar una transformación.
Así, aceptamos que la estructura profunda de un mensaje concreto consta de estas dos proposiciones: “El viento era muy fuerte”; “El viento derribó los árboles”. Vamos a ver ahora cómo esta estructura puede transformarse sintácticamente, es decir, que puede traducirse –en lengua española- por estructuras superficiales bastante diferentes. Veamos:
El fortísimo viento derribó los árboles. Ha actuado aquí la transformación adjetivadora.
El viento, que era fortísimo, derribó dos árboles. Ha actuado la transformación relativa (que es la que echa mano de pronombres relativos).
El viento era fortísimo. Derribó dos árboles. Ha actuado la transformación de supresión (que elimina “el viento” en la segunda oración).
Sin embargo, han actuado también otras transformaciones, al nivel de la fonología y de la morfología, de las cuales sería demasiado extenso ocuparse. Pero, por trazarlas a grandes rasgos, podemos fijarnos en que “muy + fuerte” se ha transformado en “fortísimo”; o que “derribar + pasado + tercera persona + singular” se transforma en derribó. Aunque hayamos de ser aquí escuetos, valgan estos apuntes para esbozar cómo funcionan las transformaciones chomskianas.
Se admite que el hablante-oyente conoce un limitado número de signos (palabras y morfemas) y de reglas, también en número finito, que los relacionan en la estructura profunda. Pero conoce también –y esta es la clave- un número finito de reglas transformacionales, que actúan como multiplicadores y le permiten crear un número infinito de oraciones superficiales.
Así, según Chomsky, las lenguas se diferencian exclusivamente en la estructura superficial de sus oraciones.
Fuente: apuntes propios extraídos de "Aspectos de la teoría de la sintaxis". Noam Chomsky
Nos seguimos leyendo!!!

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